CÁSTOR E. CARMONA (III)

abril 12, 2010

[En el blog www.cronicasdelocronico.blogspot.com]

“El siniestro.

¡Pump! Ignoro si es verdad eso que durante un accidente grave pasan ante los ojos los momentos cruciales de la vida, lo que sí sé es que en los choques automovilísticos leves -como es este caso- mientras dura la exclamación de nuestra grosería favorita acontece simultáneamente un súbito recuento mental de valiosos datos tales como la vigencia del seguro del vehículo más el número telefónico de un amigo influyente (de preferencia juez y/o conectado en alguna esfera intimidatoria) que tienda una mano en medio de la vicisitud. Sumido en una sensación de irrealidad tras el volcamiento de la rutina, me bajo del carro a ejercer la acción típica en tales circunstancias: echarle la culpa al otro”.

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