Dr. RAFAEL MUCI-MENDOZA

marzo 11, 2010

[(1938) Médico venezolano, egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1961, miembro de la Academia Nacional de Medicina. Texto de: Luego de 50 años…, artículo de opinión publicado en el diario El Universal, jueves 11 de marzo de 2010]

¿Fue solo ayer? Decirlo: lugar común. Con mis compañeros, jovencitos y llenos de temores e ilusiones inicié el escabroso camino de la medicina, ese que nunca termina. Largas jornadas aprendiendo las bases de la profesión; noches en vela memorizando y recordando un nuevo código de palabras, nuestro idioma. Lacerante dolor de no poder hacer nada ante la enfermedad y la muerte, mucho más fuerte que nuestras escasas fuerzas.

La muerte, ese incómodo personaje al que deseamos ignorar, siempre rondando las salas hospitalarias. Vemos morir hombres, vale decir, a nosotros mismos, pues en realidad, es a quienes vemos morir. “Si puedes curar, cura; si no puedes, alivia; si no puedes aliviar, consuela”. Luego de un concurso de credenciales entré como interno en el Hospital Vargas de Caracas, corría el año 1961. Y desde entonces, allí he fijado mi querencia. La palabra jubilación no existe en mi diccionario. A pesar de la mala vida, jubilarse del hospital porque está viejo y disfuncional, sus pacientes y sus estudiantes, es renunciar a la vida, y la vida sin vida no es vida. Veo doquier el desgaste y la destrucción infligida por sus propios hijos; si no han colaborado para matarlo al menos han contribuido con su indiferencia.

Es duro entrar cada día al hospital que ya no te recibe con afecto; el portero no contesta tus buenos días, puesto allí para entorpecer, no para ayudar al dolido. ¡Dé la vuelta y entre por la otra puerta!, le dicen a una viejita bizcochuda. Dadle poder a un hombre y verás de qué está hecho. El sufriente pregunta por mí. Ese señor no trabaja aquí. Es la respuesta. Nadie sabe quién soy y luego de cincuenta años, nadie me conoce, a nadie le importa…

Es difícil consolar cuando el consuelo no nos alcanza a nosotros mismos.

rafael@muci-com

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5 comentarios to “Dr. RAFAEL MUCI-MENDOZA”

  1. Francisco Montoya T Says:

    Hace bastante tiempo he acariciado la idea de contactar con el Dr.Rafael Muci Mendoza, a quien conozco desde sus años infantiles. Leo sus artículos y me queda el sabor de haberme acercado a un maestro de integridad y consistencia. Esa misma tristeza la sentí yo al no tener la entereza de seguir sufriendo en carne propia la muerte anunciada de mi hospital Central de Valencia. Y me jubilé no como un escape ni como una indiferencia, sino como una necesidad de integridad profesional. A Rafael, un cordial abrazo.

  2. Carlos Rocha Says:

    Estimado Dr. Montoya:

    Asì como ud., me gustarìa contactar al Dr. Rafael Muci-Mendoza, motivado a una tarea que debo de realizar como estudiante (tardio, muy tardio) de medicina, y en particular en relaciòn a una tarea asignada por el Dr. Miguel Gonzàlez Guerra en la asignatura Historia de la Medicina, donde debo reseñar a egresados en medicina de la UCV en los años 1941, 1951 y 1961. Igual me resulta un honor conocerlo a Ud., por esta vìa.
    ¿Còmo harìa para contactar al Dr. Muci-Mendoza?

    Muy Atentamente,

    Carlos Rocha

  3. Julian Says:

    Carlos escríbele a su correo, rafael@muci-com, a mi siempre me ha respondido, cuando le hacía partícipe de una columna, que llevaba en un periódico local…

  4. alvaro corredor Says:

    necesito saber donde esta su conultorio y el horario de atencion


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