“Los surrealistas acuñaron la frase que dice que el artista nace y luego se hace o se deshace. Yo comparto esa opinión. La práctica demuestra que muchos talentos (escritores, políticos, artistas…) dejaron de serlo pasado el tiempo. El talento es frágil y no hay manera de saber cómo tratarlo para que no se destruya. Una de las cosas más evidentes de perder el talento, es cambiarlo por dinero”.